No
quiero pecar de presuntuoso pero me basta con ir un par de veces y estar
atento. Elegir a la misma presa (el mismo flaquito, el de cabellos como
pomarola y pecas en la nariz) para luego
analizar su comportamiento.
No en balde
los diplomas de infinidad de cursos de
PNL realizados. Tantas horas de escuchar a los disertantes hoy rinden
sus frutos.
Por eso,
lo de ir un par de veces y quedarse observando en la misma mesa al flaquito de
los cabellos como pomarola y pecas en la nariz.
Claro,
hay que pasar desapercibido para no avivar giles. Lo mejor es poner cara de rookie,
de turista tonto que viene a dilapidar su dinero, de casualmente estoy de paso
y no sé nada sobre los misterios de ese paño verde con treinta y siete números.
Esconder la verdadera razón de nuestro furtivo accionar es primordial.
Jamás ese flaquito, sí, el de cabellos como pomarola
y pecas en la nariz, debe sospechar que uno está concentrado en escrutar
sus movimientos, que está entregado
a la sutil y paciente tarea de diseccionar su agilidad y destreza como croupier.
Entonces, hay que bostezar con cara de aburrimiento mientras se estudia el movimiento de sus ojos, la graciosa manera en la que tuerce la boca
mientras que con grácil y amanerada forma toma suavemente la pequeña bolilla con la yema
de sus dedos para luego imprimirle velocidad con un rápido movimiento de muñeca.
Nueve
giros en donde la fuerza centrífuga mantiene a la esfera en el borde del plato hasta
que cae dando pequeños brincos sobre las acanaladuras el disco con números.
Y como
si fuera poco, observar y calcular las
vueltas del disco en sentido contrario y
como, sistemáticamente, la bolilla empieza a danzar entre los números cuando éste
completa el giro trece.
Mi
martingala no puede fallar, no hay forma de que eso ocurra pues lo mío no se
resume al azar o a una corazonada sino a la enorme capacidad de observación que
me ha dado la programación neurolingüística y el alto grado de abstracción obtenido por realizar tantas derivadas e integrales en el colegio industrial.
Nada como esas herramientas para entender las fuerzas que intervienen en el juego.
Al fin y al cabo, el universo y la interacción de sus elementos no son más que causas y efectos cimentados en el cálculo matemático.
Nada como esas herramientas para entender las fuerzas que intervienen en el juego.
Al fin y al cabo, el universo y la interacción de sus elementos no son más que causas y efectos cimentados en el cálculo matemático.
Doscientos
dólares es un buen dinero para empezar. Jugar un rato en la ruleta para luego seguir con la misma la racha en las máquinas tragamonedas.
Je, no
quiero pecar de presuntuoso pero después de doscientos dólares invertidos en el
proyecto de desbancar al casino éste es el resultado

Pssss, ocho centavos de dólar son ocho centavos de dólar!!!!!!
ResponderSuprimirSi prestó atención a los cursos sabrá que hay que concentrarse en los resultados...
Felicitaciones!!!!!! (le dejó propina al muchachito???)
Es usted un soberbio que no fue capaz de venir a preguntar a un individuo cuya vida se rige por los números.
ResponderSuprimirAy ay ay... en fin... soy un hombre pequeño. Si le quedan un par de días aún, le doy la fórmula de la felicidad:
5, 7, 12, 14, 21, 22.
Juegue una ficha valor USD 5 (no USD 2, no sea ratón) a todos esos números juntos durante tres turnos. Repita el procedimiento en tantas mesas como le sea posible.
De nada.
Espero que haya pasado unas enormes vacaciones, usté se las merece.
Un saludo.
Bueno, en una de esas, en algún país perdido en Europa del Este, con 8ctv de dolar podés abrir tu propi negocio, nunca se sabe!
ResponderSuprimirLos números de Yoni me distraen. Pero no pienso caer en la trampa. Use el crédito para jugar al Estanciero. ¿En cuantos minutos le chorearon los 199.92 U$S? Abrazo!
ResponderSuprimirLa última vez que fui al casino me paso algo parecido, creo que tuve algo mas de suerte que usted Don Caru, unos $0,24 o por ahi.
ResponderSuprimirNo se puede esperar mas de unos vampiros chupasangre como los del casino. A llorar a la iglesia.
No leìste "Trece contra la banca", de Norman Leigh?
ResponderSuprimirÈl les ganò.
Un abrazo.
Raro que Yoni no haya dicho nada de la fama de mufa que tienen los taheños. Algo esconde, desconfíe de esos números, deben ser más fatídicos que los de Lost. Abrazos.
ResponderSuprimirYo a los casinos no voy ni a usar el baño porque seguro que igual pierdo plata. Un gafe total.
ResponderSuprimirLo secundo una ronda más si quiere, para terminar de dilapidar ese dineral que le ha quedado...
jajaja!!
ResponderSuprimirY bueno...desafortunado en el juego, afortunado en el amor, dicen los que saben...
besos!
hjahajahhaj pasa pasa.. yo aprendi que poner guita en los casinos es al pedo durante una conversa cn mi suegro, q era inspector de uno, y sabia perfectamente que NO HAY FORMA DE DIOS de joderlos.
ResponderSuprimirPuedo entender perder jugando al pocker, a la canasta, al bridge, al truco, a la escoba de 15 pero nunca entendí cómo alguien puede perder jugando a algo tan aburrido como la ruleta o el bingo, donde sólo está el azar y ningún tipo de habilidad. No entiendo! No tengo intuiciones, pálpitos, cábalas que puedan hacer atractivo un juego de este tipo.
ResponderSuprimirLe digo lo mismo que Mona, no se preocupe! Peor sería estar acá lamentándose por su mala suerte en el amor. Este dinero perdido es algo así como un seguro de amor! ;)
Me encantó pasar por acá después de este impasse por el mundo Blogger!
Un beso grande y saludos a la familia!
LA NOVIA:
ResponderSuprimirLo único que sé es que en ningún momento acerté un número.
Me pregunto si los crupier también hacen cursos de PNL para despistar a los que se creen que pueden con ellos?
Un beso.
Señor Bigud:
Tomo nota para la próxima vez.
Usted cree que tal vez mi mala suerte se deba a que el disco con los números giró trece veces?
Empiezo a creer que usted tiene razón al ser tan cabulero.
Un abrazo!
Haifa:
ResponderSuprimirMire, no creo. Justamente, en Punta del Este, estaba el ruso Abramovich con su yate de 130 pies llamado Deniki.
No me imagino que lo haya comprado por 8 centavos de dólar.
Un beso.
Dany:
No superé los 20 minutos. Lo mío no son los juegos de azar.
Un abrazo!
Rebeca:
ResponderSuprimirYa lo decía mi abuela:
De Enero a Enero, la plata es del banquero. Habrá gente que la pegará jugando a la ruleta pero estadísticamente, ya sabemos quiénes se quedan con la papota.
Un beso.
El Gaucho Santillán:
Ummm, será momento de comprar ese libro a ver qué cosas hizo para llevarse la tarasca.
Un abrazo.
Viejex:
ResponderSuprimirUsted cree que el Señor Bigud me puede jugar una mala pasada de esa naturaleza?
Mire que si fuera así, mi desilusión no prescribiría en 5 años…
Un abrazo.
Pdta: Cómo está su familia y sus hermosísimas hijas?
Etienne:
Usted es una persona sabia. Venga, tómese un trago a mi cuenta que pagamos con el Voucher del casino.
Eso sí, con ese dinero no puedo ofrecerle más que agua del retrete.
Abrazo!
Señora Chimp:
ResponderSuprimirNo hay de qué quejarse. Prefiero que sea así.
Por otra parte, permítame decirle que, seguramente, el galán que la conozca a usted tendrá que aceptar que nunca será millonaro.
;)
Zeithgeist:
pe… pero cómo no me lo dijo antes, che?!
Haberlo sabido y me hubiera gastado ese dinero en la quiniela…
Un abrazo!
LadyMarian:
ResponderSuprimirHola, cómo está? Y su niña? Espero que bien.
Mire, la ruleta tiene lo suyo y es bueno que uno no intervenga en el juego en sí ya que de ese modo uno puede decir que tuvo o no buena suerte.
No es cuestión de inteligencia y habilidad sólo de fortuna.
Un beso.